top of page

Lo que no se nombra sigue invisible

  • Foto del escritor: María Fernanda Taborda
    María Fernanda Taborda
  • 15 jul 2021
  • 10 Min. de lectura

Acurrucaba sus piernas, se tomaba con ambas manos sus rodillas muy cerquita, muy cerquita de su abdomen… buscando calorcito, buscando abrigo como si esa posición fetal pudiera brindarle el aire fresco y limpio que necesitaba y que con cada gemido sordo buscaba.


Buscaba aire limpio porque el olor al sudor metálico tan perceptible le provocaban hasta revoltijo de estomago. Ese olor que le repugna, que le recuerda que esto recién comienza, que le será complejo mantener la sonrisa y el equilibrio del balance corporal cuando tenga que levantar a Juaco, de tan solo 3 añitos, para que se lave sus manitas después de ir al baño; o cuando tenga que limpiar a Johana después de jugar con las temperas; porque la última vez que vinieron para arreglar los baños de la salita de 3 dejaron la pileta de niños clausurada y entonces ahora cada mañana debe alzarlos para que puedan higienizar sus pequeñas manitos en la pileta de la cocina.

Ese olor que mas que nauseas le da rabia, le da bronca porque cada retortijón le dejaban sin aliento; sin fuerzas; sin resto interno para esperar el próximo.

Así de miserable sentía sus mañanas aquel cuerpo cuando “le venía”…


-¿Querés la almohadita de semillas? Esta tibia…”, le ofrece Daniel atragantado de dolor por no poder hacer mas nada que observar y calentar la bolsita de tela con Lavanda, manzanilla y garbanzos, hierbas que al calentarse desprenden un aroma algo alcanforado y penetrante, mientras que los garbanzos mantienen el calorcito por más tiempo y hacen peso, lo que relaja la paredes del útero y provoca una cierta sensación de calma que al menos permite respirar.


-“NO, no ya tengo que levantarme, solo 5 minutos, me cambio y me voy.”

-¡Pero cómo te vas a ir así, si hoy estas peor que la otra vez!


Sin fuerzas ni para sonreír, al menos no esta vez, levanta las cejas en un gesto claro de mezcla de dolor, hartazgo y resignación, después de todo no le quedan otra opción, “hay que apechugar” como siempre decía la nona Ramona “y nada de mariconear que al final de cuentas no es más que un simple dolor de ovario. Si mariconeas ahora te imaginas lo que vas a ser el día que vayas a ¡parir!, no señora, no señora; hay que aguantar cueste lo que cueste”.

Natalia, aguanta cólicos menstruales sin contar con un tratamiento científico efectivo para el tratamiento de los mismos. Mujer, docente, sostén de familia, ya agotó el día de licencia “por razones particulares” para hacer un trámite en el banco y ahora, aunque el dolor la agobia no es una opción hacer reposo, ni disminuir el ritmo de las obligaciones diarias y menos aún ausentarse en su trabajo por ser una persona menstruante.

De camino al cole, pasa por una farmacia. Se encuentra en su período menstrual. Los costos de higiene menstrual corren por su cuenta. A los $250 de la caja de tampones, debe sumarle casi $600 más por ibuprofenos y miorelajantes, un estimativo anual de $10.000.-


Nadie sabe que Naty "está en sus días", y menos aún la directora. Su escuela está en una zona alejada del conglomerado urbano; con servicios de plurigrado para el nivel inicial, primario y secundario, podría considerarse casi una escuela rural. El baño tiene instalaciones precarias. La puerta no cierra correctamente. No hay toalla, no hay jabón, ni papel higiénico. “Si quieren lujos compren”, dice Silvia la Dire, cada vez que alguna maestra se queja de estas condiciones.

Si Naty mencionara ante sus colegas que en realidad se encuentra menstruando, estaría desnudando su fragilidad y se expondría al fastidio de sus pares que dirían: "¿Qué pasa, te vino?, ya te vas a poner en mamita”. “¿Qué pasa hay que hacerte sana, sana?” “Eh che, menstruar menstruamos todas y acá nos tenés”, la realidad es que si alguna falta por algo la otra debe tomar ese grupo a su cargo y nadie quiere hacer tanto trabajo. ¿Y la solidaridad? ¿Y la Sororidad? A veces en estos espacios también reina “la Ley de la selva”, o el “sálvese quien pueda”.


Situaciones como estas, son las que muchos cuerpos menstruantes afrontan en la diaria y en definitiva, dan cuenta que Menstruar es un hecho político.


Esto significa que la experiencia personal se ve atravesada por circunstancias, mandatos sociales y modelos culturales. Es decir, los tabúes en torno a la menstruación son un obstáculo para la ampliación de derechos y como tal, el Estado debe intervenir para instituirlos y garantizarlos.

Es en este marco en el que en Argentina se está trabajando, desde espacios diversos, a través de proyectos de leyes u ordenanzas para otorgar licencias a quienes tengan dificultades o malestares asociados al periodo menstrual.


En Córdoba ciudad, el pasado miércoles 16 junio, la Municipalidad promulgó la Ordenanza N° 13.143, la cual establece modificaciones en el Estatuto del Empleado Municipal y en el Código de Ética. Este proyecto, presentado por la concejala Soledad Ferraro, tenía como fin incorporar medidas con perspectiva de género dentro del municipio y garantizar derechos humanos.

La ordenanza fue votada por unanimidad y promulgada por el intendente. No obstante 2 ediles, Rodrigo de Loredo y Esteban Bría, se opusieron expresamente al artículo N° 3que otorga “licencia por día menstrual”.


De Loredo, el concejal que objeta, argumenta: - "El contexto que estamos atravesando de crisis en Córdoba y el país, no amerita que el Municipio siga incorporando apartados a los que ya cuenta el trabajador municipal", y agregó “estoy absolutamente de acuerdo con la perspectiva de género, pero creo que determinadas agendas son demagogas”.


"La menstruación en general es un lugar vedado para el entendimiento de personas que no menstrúan. No sólo porque es imposible que entiendan lo que significa menstruar si no porque es un lugar que se asocia con la histeria, con “la locura”, "con el raye”, con el sin sentido, con el inconsciente". Comenta Paula Gulman, licenciada en psicología, docente de la UBA y becaria doctoral de CONICET.


La Concejala Soledad Ferraro aclaró: "Introducir esta licencia implica esclarecer lo que muchas veces se oculta, porque es imposible trabajar cuando los dolores son muy agudos”...


Con la mirada perdida y los ojos húmedos, frota sus manos reiteradamente; hace crujir los nudillos como gesto de tensión interna ante mi pregunta que la toma desprevenida. Encogiéndose de hombros, como si se empequeñeciera por dentro; encontrándose con la dulce Vane de diez años, sonriente, alegre y divertida que Ignora todo y navegando lo incierto, conecta por fin, y recuerda su primera vez. Ese día ese, en el que el terror de creer que se moría, y con esa desesperación en la mente, con ese horror en el cuerpo corrió llamando a mamá.

“¡Má, má! me muero; ¡Mamá me muero, mira!!” extendió su mano manchada de rojo, y temblando le dijo “me sale sola, no me hice nada, igual me sale sola”

Diez años tenía… tan solo diez. Risas burlonas; chistes molestos; una sensación interna para la que aún no tenia descripción, y una asfixia permanente de parte de mamá por pretender cuidarla, sería lo que este ser atravesaría a partir de ese instante; ahora nada ya sería como antes. Y no, ya nada fue como antes, ahora todo tenía otra forma y los días tenían otros ritmos… Y cuando “La Luna bajaba”, un par de mañanas la secuestraba del aula, porque “la luna” tiene esas cosas, es mágica, te hace poderosa, es la señal de que sos… ¿Señorita?, ¿Mujer? ¿¡A los 10!??... De que sos fértil y creadora, pero también a veces impregna de un cierto amargor, de un rechazo a ser quien sos.


- “Y para lo poco que te hablan de esto, que otra cosa aparte de enojo, desconfianza y aborrecimiento le vas a tener”. Dice Vane, “si al final de cuentas el sistema se ha encargado de venderte que no sirve más que para interrumpirte, expulsarte o secuestrarte de la vida pública”.


Agrega molesta y evidentemente ofuscada, resentida… Re –sentida. Lo ha sentido tantas veces, tantas… y no puede cambiar nada.


-“Perdía días enteros de clases, y hasta me perjudicaba en el promedio por el que peleaba para portar la bandera. Si por faltar a la bendita prueba esa… (Levanta la mano con un gesto displicente), la de Ciudadanía y Participación, me perdí la asistencia perfecta y el promedio general de 10, ¿Cómo querés que me sienta?.”


La falta de recursos e infraestructura del sistema educativo para la salud e higiene menstrual afecta la permanencia en las aulas de millones de estudiantes alrededor del mundo.

Una de las mayores causas de ausencia escolar entre las púberes es el ciclo menstrual. En 2017, en Latinoamérica, UNICEF informó que el 43 % de las estudiantes con periodo menstrual prefieren no ir a la escuela durante su ciclo. “Si faltan uno o dos días por mes, eso se acumula al final del año… Y el tema de higiene menstrual está concatenado a muchas otras cosas, que hacen que las niñas en secundaria y superior decidan dejar la escuela”, explicó Paola Gómez, oficial de Educación UNICEF para A.L.


¿Por qué para estos adolescentes concurrir a clases es más problemático que con cualquier otra eventualidad de salud? Por la falta de recursos apropiados para gestionar la higiene menstrual, tanto a nivel personal como en las instalaciones de las escuelas; sin contar la falta de acceso a la información para abordar el autoconocimiento corporal y los dispositivos de gestión menstrual.

La menstruación todavía sigue siendo un espacio de mitos y tabúes. Los aspectos económicos y sociales son decisivos para logar consolidar el derecho a transcurrir un periodo con dignidad.


- “Cuando no tenía ni para comprar una toalla sanitaria pasaba hasta 40 minutos sentada en el inodoro, esperando que bajara. Y me sentía la mujer más miserable del mundo allí sentada”. Cuenta Lola. Se le enjuaga la voz, deja de hacer contacto visual y dice: “Ya está, hablemos de otra cosa”.


- “¡Ahora también lo propuso el congreso!! ¿Escuchaste? ¿Escuchaste vos?”- Le grita Daniel eufórico, a la Naty. “Parece que piden el Día Menstrual para los estudiantes y dicen que tiene como objetivo prevenir que las personas en etapa menstrual pierdan la regularidad en sus estudios a causa de ausencias injustificadas asociadas a los síntomas premenstruales, así como la visibilización y concientización acerca de los trastornos de la salud menstrual en el marco del Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Naty, en una de esas tenés suerte y lo extienden a los maestros, ¿te das cuenta de lo que es?” – Cuenta Natalia que esa tarde volvió a sonreír y aún guarda esperanzas en su guardapolvo lleno de manchitas de tempera.


La gestión a menstrual como política del estado garantiza equidad y justicia menstrual. Al menos 7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, 2030), pueden relacionarse con la salud menstrual. Al respecto, no es posible hablar de eliminación de la pobreza e igualdad de género, si todas las mujeres y niñas no tienen acceso a productos adecuados de gestión menstrual, ni acceso a agua y saneamiento para el manejo de su higiene menstrual. La educación de calidad debe incluir información sobre su ciclo menstrual, ¿Desde qué edad? Desde sus primeros pasos, desde el jardín maternal.


-"Siento como si hubiera un monstruo adentro de mi útero intentando salir, y tanto para que si ya ni tener más hijos puedo. ¿A quién le vas a contar?, ¿Qué vas a contar?", dice María, inmersa en una profunda tristeza. Con tan solo 29 años, ya programan extirparle su útero; y todo esto lo viven en un hermético silencio, en una total soledad… En el mundo 1 de cada 10 mujeres sufre una enfermedad muy dolorosa, que provoca un grado de esterilidad, se llama “Endometriosis”. Rara como pocas, puede surgir antes o después de tener hijos y tarda entre 7 y 10 años en ser diagnosticada.


En mayo de 2021, se presentó el informe "Justicia Menstrual: Igualdad de género y gestión menstrual sostenible", de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía Argentino. Se trata de un diagnóstico que permite avanzar en reducir las desigualdades generadas por las barreras económicas en el acceso a productos de gestión menstrual, que tienen implicancias en la salud, la educación y el trabajo.


La salud menstrual además de ser tema de salud pública está relacionada de forma íntima con el ejercicio pleno de múltiples derechos; un proceso fisiológico no puede ser un factor de desigualdad.


Sabrina, Iván, Celeste y Andrés todos elles viven este acto biológico desde el dolor, desde el horror, con la pesadez de saber que esto que es natural, que esto que les otorga la magia de crear, cuando acontece no siempre se presenta ni tan dulce, ni tan amigablemente.


Otra vez, corre desesperadamente, entre retortijones, apretando sus piernas para evitar que la ferocidad de las aguas internas que bajan arrasando todo, furiosas, vertiginosas se hagan visibles. Corre se desespera por llegar al baño… ¿Qué pasará si se mancha su ropa? ¿Qué sucederá si aquello, que la asocia con una identificación que ha dejado atrás, la pone en evidencia?

Se raja los trapos, descarta los náilones, se echa perfume en la braga… otra vez, otra vez ese aroma metálico, pesado… solo quiere dar lugar al "silencio olfativo"; se entrena para invisibilizar lo invisibilizado.


Cuerpo menstruante: nos referimos a “personas menstruantes” -y no sólo a “mujeres”- en el entendimiento de que no todas las mujeres menstrúan a la par que no sólo las mujeres menstrúan, en este sentido puede pensarse ejemplificativamente en el caso de los varones trans menstruantes. (Tarzibachi, 2017).

-“¿Menstruación regulada por el Estado? ¿Día libre pagado por el Estado porque me duelen los ovarios?, Y me indigné”. Grita eufórica Viviana Canosa, mujer mediática.

-"págame el tampón cuando me indispongo. Pedimos cosas que no conducen a nada. Imposible no enojarme”. Continúa.


Y por un momento la historia de Natalia y su entorno de Mujeres nada sororas se torna más amplio, casi, que se vuelve una marca ideológica de un sector social que grita, mientras otros, otras se quedan navegando contra la corriente.

La necesidad que se ha tenido a lo largo de la historia es de actuar sobre el sangrado menstrual. De invisibilizarla. En cierto modo todes sienten que la aborrecen, que si mancha avergüenza… siendo que es el único hecho que conecta con la magia o el milagro de la vida.

¿Cuál es el verdadero dolor menstrual? ¿Qué es la Pobreza menstrual? Un hambre desesperada por poder entender el dolor físico y emocional que conlleva menstruar sin tener los recursos materiales informativos y emocionales para hacerlo con dignidad.

Lo importante es asimilar que menstruar con dignidad es un derecho que tienen todes y que es necesario luchar constantemente para defenderlo.


“La naturaleza cíclica de las mujeres fue presentada como un problema para la sociedad y para ellas mismas. Por esa razón hay que preguntar: ¿Qué se enseña sobre la menstruación en las escuelas? ¿Qué silencian? ¿Qué suponen que se sabe y no se explicita? Durante mucho tiempo se han enseñado contenidos del ciclo menstrual desde el modelo biomédico. Es necesario incorporar maneras de significar la menstruación en la sociedad y de poner en diálogo diversos saberes del cuerpo…” Declaran expertas del CONICET en su estudio sobre menstruación y escuela.


El derecho a la información de salud sexual, uno de los ejes que plantea el informe "Justicia Menstrual", junto al acceso a instalaciones y servicios de higiene, sanidad y agua son parte de una gestión menstrual saludable.


Este movimiento que visibiliza el sangrado menstrual se está dando en diversos países, con resultados que se reflejan en proyectos de ley y capacitaciones que cambian la perspectiva de la sociedad y naturalizan lo natural.



Imagen extraída de Internet





Comentarios


© 2023 para Skyline

Creado conWix.com

bottom of page